Tokio Parte I – Ginza, Akihabara y Asakusa

Desde el lujo de Ginza hasta la tradición de Asakusa, pasando por el universo otaku de Akihabara.

12 de octubre de 2025

Bienvenidos a un nuevo artículo de la serie sobre nuestra experiencia en Corea del Sur y Japón a bordo de un crucero. Después de visitar Shimizu y el Monte Fuji, hoy llegamos a Tokio.

Llegar a Tokio en crucero es un espectáculo de inmensidad urbana y orden. A medida que el barco navega por la bahía, el horizonte se transforma en una densa silueta de rascacielos que parece infinita. La entrada al puerto—en nuestro caso, la terminal de Tokio—revela una fascinante mezcla de gigantes industriales, grúas y puentes icónicos como el Rainbow Bridge. El barco se desliza suavemente entre el tráfico marítimo mientras la metrópoli más grande del mundo te da la bienvenida. Es una introducción visual al poderío y la energía de una ciudad donde tradición y futuro convergen.

El Rainbow Bridge es una de las imágenes más icónicas de la llegada. De día destaca su elegante silueta blanca; de noche se ilumina con los colores del arcoíris que le dan nombre. Verlo desde la cubierta del barco es la postal perfecta de bienvenida a Tokio.

Un plan de 3 días

Tokio, la capital de Japón, es la metrópoli más poblada del mundo, con más de 37 millones de personas en su área metropolitana. Es un centro de contrastes donde la tradición y la ultramodernidad conviven.

Explorar Tokio es viajar a través de múltiples ciudades en una, cada una definida por sus vibrantes y únicos distritos. Shinjuku es el rostro del Japón moderno y de negocios. Al oeste de su colosal estación—la más transitada del mundo—se alza un bosque de rascacielos, incluyendo el Edificio del Gobierno Metropolitano con sus vistas panorámicas. Al este, la atmósfera cambia por completo, ofreciendo la intensa vida nocturna del barrio de Kabukicho y los pequeños bares de Golden Gai.

Shibuya es el epicentro de la juventud, la moda y las tendencias. Su icónico cruce peatonal es una marea humana perfectamente sincronizada. Las calles de Shibuya están repletas de centros comerciales, boutiques de vanguardia y locales de música que marcan el pulso de la cultura pop.

Para un viaje al pasado, Asakusa ofrece la atmósfera del «shitamachi» o viejo Tokio. El majestuoso templo Sensō-ji es su corazón, al que se accede por la tradicional calle comercial Nakamise-dori. Es un remanso de historia y espiritualidad. En contraste, Ginza es el epítome del lujo, con sus tiendas de alta costura, galerías de arte y restaurantes de élite, mientras que Akihabara, la «Ciudad Eléctrica», es el paraíso de los amantes del manga, el anime y la tecnología

La última escala de nuestro crucero era la capital de Tokio. Llegábamos a primera hora de la mañana, haríamos noche en el crucero ese día y al día siguiente sería el desembarque. Esa noche podíamos llegar al barco a la hora que quisiéramos, por lo que no teníamos estrés de horarios de vuelta. Además, decidimos dormir una noche adicional en un hotel en Tokio—en concreto en Shibuya—para tener más tiempo para visitar la ciudad. Como nuestro avión salía por la noche al día siguiente, teníamos en total casi tres días para visitar Tokio.

A la hora de planificar estos tres días, pensamos en hacerlo según la cercanía a donde íbamos a dormir y la comodidad. El primer día visitamos los distritos más cercanos al puerto y a la vez más alejados de nuestro hotel en Shibuya. Lo más cercano a éste lo dejamos para el día de nuestra salida en avión a España.

Así es como estructuramos estos tres días, que en esta serie dividiremos en dos artículos separados dada la cantidad de información y detalles que queremos contaros:

  • Parte 1 – Día 1 (este artículo): Ginza, Akihabara y Asakusa
  • Parte 2 – Días 2 y 3: Templo Meiji, Shibuya y Kabukicho

Torre de Tokio

Una vez que el crucero llegó al puerto, desembarcamos lo antes posible. Todo el mundo parecía ansioso por conocer la famosa ciudad de Tokio. Pensamos que, dado que queríamos ver muchas cosas, lo mejor era coger un taxi que nos llevara a Ginza. Al llegar vimos que las tiendas aún no habían abierto—eran sobre las 9:30 de la mañana. Así que aprovechamos para ir a una estación de metro y sacarnos un bono de 48 horas que nos funcionó de maravilla, pues las distancias son grandes. Nuestro primer destino fue la icónica Torre de Tokio. Al salir de la estación entramos en una cafetería a tomarnos un descanso. Cabe mencionar que en Tokio hay bastantes cafeterías y se hace buen café.

Después del café retomamos la marcha. De camino intentamos ir a un museo llamado «Mirror Lab». La experiencia «Mirror Lab» en Tokio se asocia principalmente con el colectivo de arte digital teamLab: un mundo surrealista donde paredes, suelos y techos de espejo crean la ilusión de un espacio infinito y sin límites. Estás rodeado de miles de luces LED, cristales colgantes y lámparas que cambian de color e intensidad, a menudo reaccionando a tu movimiento. Es una experiencia sensorial y altamente fotogénica que fusiona arte y tecnología. Este museo no entraba dentro de nuestras prioridades, pero al tener un poco más de tiempo decidimos intentarlo. Como era de esperar, estaba lleno para la hora que quisimos entrar. Este tipo de atracciones, siempre que sea posible, deben reservarse con antelación. Por eso decidimos ir directos a nuestro primer objetivo: ver la Torre de Tokio, que estaba muy cerca.

Tokio cuenta con dos icónicas torres de comunicaciones que dominan su horizonte. La principal actualmente es la Tokyo Skytree, una moderna estructura de 634 metros—la más alta de Japón. Desde 2012 es el centro neurálgico para la radiodifusión de televisión y radio de la región. Por otro lado se alza la clásica Torre de Tokio. Con su diseño de 333 metros inspirado en la Torre Eiffel, fue el símbolo de la reconstrucción de Japón tras la guerra. Aunque ahora es una torre secundaria, sigue siendo un icono amado. Hay un lugar exacto que te indica en qué punto colocarte y apoyar el móvil para que la foto sea perfecta. Mientras tanto fue avanzando la mañana y volvimos a Ginza.

Ginza

Ginza es el distrito más lujoso y sofisticado de Tokio, un deslumbrante escaparate de opulencia y diseño. Su arteria principal, Chuo Dori, alberga boutiques de las marcas más prestigiosas del mundo: moda, joyería y tecnología. También es hogar de icónicos grandes almacenes como Wako, con su famoso reloj, y Mitsukoshi.

Los fines de semana, la calle se convierte en un «paraíso peatonal», cerrando al tráfico y llenándose de visitantes. Ginza no es solo compras; es un centro cultural con numerosas galerías de arte, exclusivos restaurantes y refinada vida nocturna.

Nosotros visitamos NISSAN CROSSING, un emblemático showroom de la marca. Ubicado en el icónico edificio Ginza Place—cuya fachada de paneles blancos es una obra de arte en sí misma—este espacio es mucho más que un concesionario.

NISSAN CROSSING funciona como una galería de vanguardia donde los visitantes pueden explorar el futuro de la movilidad. Exhibe desde los últimos modelos de producción hasta espectaculares coches conceptuales y prototipos históricos. Con pantallas interactivas, simuladores y diseño futurista, ofrece una experiencia inmersiva que conecta tecnología, diseño e innovación de Nissan. Nos gustó mucho y disfrutamos la experiencia.

También visitamos la Sony Store de Ginza, que ocupa varias plantas del moderno complejo Ginza Place. Tiene una sala de exposiciones (Showroom) ideal para experimentar de primera mano los últimos lanzamientos de Sony. Los visitantes pueden probar cámaras, auriculares, televisores y otros productos de electrónica. En las plantas superiores se encuentra la tienda donde se pueden adquirir los productos. También hay una pequeña galería de arte con exposiciones fotográficas.

En resumen, la experiencia de Sony en Ginza combina la posibilidad de interactuar con la tecnología más reciente en la Sony Store y, a partir de 2025, la oportunidad de sumergirse en un espacio cultural y de entretenimiento único en el nuevo Ginza Sony Park.

Después paseamos por las calles de Ginza y entramos a diferentes tiendas. Nuestro siguiente destino antes de comer fue Akihabara. Para ello tomamos el metro.

Akihabara

Akihabara, conocido mundialmente como la «Ciudad Eléctrica» de Tokio, es el epicentro de la cultura otaku y la tecnología en Japón. Sus calles están repletas de luces de neón y edificios adornados con gigantescos anuncios de personajes de anime y los últimos videojuegos. Originalmente famoso por sus tiendas de electrónica y componentes de ordenador de posguerra, Akihabara ha evolucionado hasta convertirse en el paraíso de los aficionados al manga, el anime, las figuras de colección y los videojuegos.

Pasear por su arteria principal, Chuo Dori—especialmente los fines de semana, cuando se cierra al tráfico—es sumergirse en un universo único. Las tiendas de varios pisos como Yodobashi Camera, Animate o Mandarake ofrecen una selección abrumadora de productos. Además de las compras, la experiencia de Akihabara no está completa sin visitar sus icónicos maid cafés, donde camareras vestidas de sirvientas atienden a los clientes con una hospitalidad teatral.

Los salones recreativos (arcades), las salas llenas de máquinas gachapon (juguetes en cápsula) y los eventos de idols completan la atmósfera de este fascinante y energético rincón de Tokio, un lugar de peregrinaje para fans de todo el mundo.

Entramos en muchas tiendas, atraídos por las temáticas únicas que no sueles encontrar en otros lugares. También fuimos a estas salas llenas de máquinas gachapon, hasta que quedamos rendidos de tanto andar.

Llegó la hora de comer y regresamos al barco para descansar un poco antes de volver por la tarde a la ciudad. En el metro nos equivocamos de parada y al final tuvimos que coger un taxi para regresar al barco. Ya por la tarde fuimos a visitar Asakusa.

Asakusa

Esa tarde nos dirigimos al distrito de Asakusa. Al salir del barco, tomamos un tren hasta una estación de metro y desde allí continuamos hacia nuestro destino. Nuestro plan era asistir a un festival de fuegos artificiales, pasear por las calles y visitar el Templo Senso-ji. El metro iba repleto de gente—tanto que las escaleras de la estación estaban completamente abarrotadas.

Una vez en la calle, la gente se sentaba en el suelo para ver el espectáculo. Varias calles estaban cerradas al tráfico. El festival consistía en lanzar un castillo de fuegos artificiales, hacer una pausa y luego otro más, repitiéndose varias veces. Desde allí se podía observar la impresionante torre moderna Tokyo Skytree.

Asakusa es el corazón del Tokio más tradicional y uno de los distritos con más encanto e historia de la metrópoli. Este barrio conserva la atmósfera del antiguo «shitamachi» (ciudad baja) y ofrece un fascinante viaje al pasado. El epicentro indiscutible de Asakusa es el majestuoso Templo Senso-ji, el templo budista más antiguo y venerado de Tokio.

La visita al Templo Senso-ji comienza al cruzar la imponente Puerta Kaminarimon (Puerta del Trueno), con su icónico farolillo rojo de casi cuatro metros de altura. A continuación se extiende la animada calle Nakamise-dori, un mercado de 250 metros flanqueado por puestos que venden artesanías, abanicos y dulces tradicionales. Este bullicioso camino conduce a la segunda puerta, Hozomon, que alberga dos feroces estatuas de deidades guardianas.

Una vez en el patio principal, a la izquierda se alza la impresionante pagoda de cinco pisos, símbolo de la resiliencia y la belleza intemporal de Senso-ji. La Pagoda de Cinco Pisos del Templo Senso-ji es una de las estructuras más impresionantes y fotogénicas del complejo. Con una altura de aproximadamente 53 metros, es la segunda pagoda más alta de Tokio y un elemento central del paisaje del templo.

Había mucha gente—no sé si era porque coincidía con el espectáculo de fuegos artificiales o porque normalmente está así de concurrido. De todas formas, nos encantó todo lo que vimos. La verdad es que Tokio es sorprendente.

Así fue pasando el día hasta que se nos hizo bastante tarde. Además, estábamos muy cansados porque habíamos pasado casi todo el día caminando. Decidimos regresar al barco, pero el cansancio nos venció y en lugar de coger el metro tomamos un taxi.

Ya en el barco, como se nos había pasado la hora de la cena en los restaurantes, fuimos a una cafetería a cenar. Era curioso ver la cara de cansancio de las personas que volvían al barco—me imagino que la misma que pondríamos nosotros.

Te invitamos a leer el capítulo final de nuestro viaje con la Parte 2 – Días 2 y 3: Templo Meiji, Shibuya y Kabukicho