Llegamos al capítulo final de la serie sobre nuestra experiencia en crucero por Japón desde Corea del Sur. Desde el momento en que desembarcamos del crucero, nos sumergimos de nuevo en el ritmo frenético de la capital, explorando desde la serenidad espiritual del Santuario Meiji hasta el caos organizado del cruce de Shibuya. Este último día en Japón fue el broche de oro perfecto para un viaje que quedará grabado para siempre en nuestra memoria…
Desembarque
Como es habitual, la noche anterior dejamos las maletas fuera del camarote y nos quedamos con el mínimo equipaje necesario. Nuestra hora de desembarque era sobre las 8:30 h, aunque madrugues siempre vas un poco justo. Ese día desayunar fue toda una odisea, pues todo el mundo iba con prisa y el buffet solía estar bastante lleno. Nosotros subimos con bastante antelación.
Llegó la hora de desembarque. Abandonamos el barco y fuimos a por las maletas a la zona indicada del puerto. Aunque dicen que la salida es escalonada, siempre suele haber bastante gente. Tardamos un poco en dar con las maletas y luego lo más caótico fue conseguir un Uber, porque no querían que la gente se acumulara en un punto y nos obligaban a cambiar de sitio. Como ya habíamos llamado un Uber, hasta que dimos con el coche fue un poco estresante.
Solucionado todo, nos dirigimos a nuestro hotel en Shibuya, que habíamos contratado para estar una noche adicional y poder conocer mejor Tokio. El trayecto del puerto al hotel nos permitió apreciar la magnitud de la ciudad: sus rascacielos, grandes avenidas y abundante vegetación. No me cansaba de mirar por la ventana.

Nuestro hotel elegido fue el Hotel Indigo Tokyo Shibuya, que contratamos meses atrás. Es un hotel moderno, muy céntrico y con buenas valoraciones. Además, pertenece a la cadena IHG y, como ya habíamos estado anteriormente en hoteles de la misma cadena, teníamos una serie de ventajas como más amenities de cortesía y poder hacer el check-out una hora más tarde.
Nos encantó el hotel: decoración moderna y habitación muy cómoda, con espectaculares vistas desde los ventanales de suelo a techo. Estaba bastante cerca del Scramble Crossing y justo enfrente teníamos un Don Quijote (grandes almacenes que tienen de todo a muy buen precio) abierto las 24 horas.

Santuario Meiji
Nuestro primer objetivo del día fue visitar el Santuario Meiji. Para ello hicimos uso de nuestro bono de metro y nos desplazamos hasta la estación más cercana. El metro en Japón es muy puntual.
El Santuario Meiji, o Meiji Jingu, es un oasis de paz y espiritualidad en medio del bullicio de Tokio. Dedicado a las almas deificadas del Emperador Meiji y la Emperatriz Shoken, quienes guiaron a Japón en su transición del feudalismo a la modernidad, este santuario sintoísta es uno de los más importantes y visitados del país. A diferencia de otros templos, su belleza no reside en la opulencia, sino en su sublime simplicidad y su profunda conexión con la naturaleza.

Al cruzar sus imponentes puertas Torii de madera de ciprés, los visitantes se adentran en un frondoso bosque de más de 100,000 árboles donados desde todo Japón. Este denso bosque aísla por completo el ruido de la ciudad. Parece que te hubieras ido a las afueras en lugar de estar en una gran ciudad, por lo extensa que es la vegetación. Un tranquilo paseo por sus anchos caminos de grava conduce al complejo principal, un ejemplo de la arquitectura sintoísta con sus elegantes tejados de cobre y madera de cedro.

Es un lugar popular para presenciar bodas tradicionales sintoístas, especialmente los fines de semana. Los visitantes pueden participar en las prácticas sintoístas, como hacer ofrendas, escribir deseos en tablillas de madera ema o simplemente disfrutar de la atmósfera tranquilizadora de este sagrado refugio.
Como todo lo que vimos en Japón, nos gustó mucho. Eso sí, es muy extenso y llega un momento en que, como hay tantas cosas que ver, tienes que acotar el tiempo.
Lo siguiente fue irnos a Shibuya a callejear un poco y ver tiendas hasta la hora de comer. Aprovechando que el hotel estaba céntrico, hicimos un descanso antes de la jornada de la tarde.
Shibuya
Ir de tiendas en Tokio es súper divertido. Además, todo es a lo grande: hay muchísimas tiendas de cosmética y grandes almacenes con todo lo que te puedas imaginar. Las grandes firmas tienen escaparates espectaculares y carteles luminosos muy impactantes. Andas y andas y no se acaban. La tienda Disney, aunque no compres, vale la pena visitarla. Por fuera parece un castillo, es una pasada.

Hay mucha gente por las calles, pero muy tranquilos. Todo el mundo va a su ritmo, pero tienes la sensación de estar en una ciudad segura.
Fuimos al Shibuya Scramble, el Cruce de Shibuya, conocido mundialmente como el paso de peatones más transitado del planeta y un símbolo de de Tokio. Ubicado frente a la estación de Shibuya, este cruce es una fascinante demostración de caos organizado. Cuando los semáforos se ponen en rojo para los vehículos, una marea humana de hasta 2,500 personas avanza simultáneamente desde todas las direcciones, inundando el asfalto en una impresionante confluencia de caminos. Cuando se pone verde para pasar, hay personas que corren al medio para hacerse selfies.
Rodeado de gigantescas pantallas de video y luces de neón que iluminan la noche, el ambiente es eléctrico y futurista. La experiencia de sumergirse en la multitud es única, una inmersión total en el ritmo frenético de la metrópolis japonesa.

Luego, por la noche, volvimos a pasar de nuevo. El cruce, iluminado por gigantescas pantallas de video y luces de neón, cobra aún más vida. El ambiente nocturno es incluso más eléctrico y futurista. Sin duda Shibuya es una parada ineludible para cualquier turista en Japón.
Como epicentro de la cultura juvenil, Shibuya es un paraíso para las compras y las tendencias. El icónico edificio Shibuya 109 marca el ritmo de la moda, mientras que calles bulliciosas como Center Gai ofrecen un sinfín de tiendas, restaurantes y locales de ocio. Modernos complejos como Shibuya Scramble Square, con su mirador «Shibuya Sky», brindan vistas panorámicas espectaculares de la metrópolis.
No se puede visitar Shibuya sin saludar a la entrañable estatua de Hachiko, el perro fiel que esperó a su dueño durante años, un emotivo punto de encuentro que contrasta con el ritmo frenético del entorno. Shibuya no es solo un lugar, es una inmersión total en el pulso acelerado y la modernidad deslumbrante del Japón contemporáneo.

Ya era hora de comer y hacer un descanso para reponer fuerzas.
Kabukicho
Ya por la tarde cogimos el metro y fuimos a Kabukicho en el corazón de Shinjuku. Es el distrito de entretenimiento nocturno más grande de Japón, apodado «la ciudad que nunca duerme». Al cruzar su icónica puerta roja, te sumerges en un laberinto de luces de neón y una energía desbordante. Sus calles están repletas de restaurantes, karaokes, bares y salas de pachinko, ofreciendo un sinfín de opciones para la noche tokiota.

Un símbolo inconfundible es la cabeza de Godzilla, muy curiosa, asomándose desde la terraza del Hotel Gracery Shinjuku (encima del cine Toho). Esta réplica a tamaño real de la cabeza del icónico monstruo se ha convertido en un símbolo del distrito y un punto fotográfico obligatorio.

A pocos pasos, el encanto nostálgico de Golden Gai ofrece una experiencia única con sus más de 200 bares diminutos. El moderno rascacielos Tokyu Kabukicho Tower añade un toque contemporáneo con su oferta de ocio y gastronomía.
Aunque es conocido por sus hostess clubs y su ambiente adulto, Kabukicho es un espectáculo fascinante. Se recomienda a los turistas ignorar a los promotores callejeros para evitar estafas. A pesar de su reputación, es un lugar seguro para pasear.
TOKYO Night & Light
Continuando nuestra planificación nuestro siguiente objetivo fue ir a Shinjuku para ver el espectáculo de projection mapping que se realiza en la fachada del Edificio del Gobierno Metropolitano de Tokio (también conocido como Tocho).
Se ha convertido en una de las atracciones nocturnas más populares y espectaculares de la ciudad. Cuando llegamos aún no había empezado y ya había mucha gente sentada en el suelo esperando ver el espectáculo.

Este evento utiliza la gigantesca fachada del edificio principal como un lienzo para proyectar diversas obras artísticas con luz y sonido.
Características Principales:
- Récord Guinness: Ostenta el Récord Mundial Guinness como la «Mayor proyección arquitectónica mapeada (permanente)» del mundo, cubriendo casi 14,000 metros cuadrados.
- Es Gratuito: Ver el espectáculo no tiene ningún costo. Se puede disfrutar desde la plaza ciudadana situada frente al edificio.
- Horarios: Las proyecciones se realizan todas las noches. Comienzan después del atardecer y hay varios pases de unos 15 minutos cada uno, aproximadamente cada media hora, hasta las 21:00 o 21:30. Los horarios de inicio varían según la época del año (empiezan antes en invierno y más tarde en verano).
- Contenido Variado: El programa de proyecciones cambia regularmente. Incluye creaciones artísticas que muestran la naturaleza, la cultura y los monumentos de Tokio.
- Proyecciones Especiales: A menudo, especialmente durante los fines de semana y festivos, se proyectan espectáculos temáticos. Uno de los más famosos es «Godzilla: Ataque a Tokio», donde se ve a un Godzilla de 100 metros de altura en la fachada del edificio.
Es una excelente actividad gratuita para disfrutar de la noche en Shinjuku y se puede combinar fácilmente con la visita a los miradores gratuitos que se encuentran en las torres del mismo edificio. A nosotros nos gustó mucho.
Posteriormente nos dirigimos a Shibuya para cenar y aprovechamos para pasear. Aquí acabó nuestro segundo día en Tokio. Para el día de vuelta nos planificamos visitar el famoso mirador de Shibuya Sky y hacer nuestras últimas compras de souvenirs.
Shibuya Sky
Llegó nuestro último día en Tokio. Teníamos la visita programada para las 11:30, así que antes de ir nos fuimos a Don Quijote para nuestras últimas compras y luego nos dirigimos al mirador.
Shibuya Sky es el mirador de moda en Tokio y está considerado uno de los mejores de toda la ciudad.

- Ubicación: Se encuentra en lo más alto del rascacielos Shibuya Scramble Square, justo encima de la estación de Shibuya.
- Altura: Aproximadamente 229 metros.
- Características: Ofrece una vista panorámica de 360 grados desde una espectacular azotea al aire libre llamada «Sky Stage». Las paredes de cristal y las esquinas «Sky Edge» te dan la sensación de flotar sobre la ciudad. Además de la azotea, cuenta con una galería interior («Sky Gallery») con instalaciones de arte digital. Cuando lo visitamos nos dijeron que la zona de aire libre estaba cerrada, pero aun así subimos y nos gustó mucho. Los edificios se perdían de vista debido a lo inmensa que es la ciudad.
- Vistas: Desde aquí puedes ver perfectamente el famoso Cruce de Shibuya, la Torre de Tokio, la Tokyo Skytree y, en días despejados, incluso el Monte Fuji.
- Precio: Es de pago y se recomienda encarecidamente comprar las entradas online con antelación, ya que se agotan con facilidad. Nosotros lo hicimos el día anterior y pudimos elegir hora.
Después de esta visita nos fuimos a comer y sobre las 4 de la tarde tomamos un taxi al aeropuerto. Había bastante tráfico y tardamos casi una hora en llegar. Vimos cómo poco a poco íbamos dejando atrás la ciudad. Ha sido un viaje inolvidable, nos ha gustado mucho y sin duda si tenemos otra oportunidad volveremos.

Con este capítulo ponemos final a la serie de nuestro viaje en crucero por Japón partiendo desde Corea del Sur. Esperamos que hayas disfrutado y estos artículos te hayan sido de utilidad para planificar futuros viajes. ¡Hasta pronto!


